



Ubicada en el paisaje costero de Nayarit, Casa Chacala nace de una premisa tan simple como exigente: dejar que la naturaleza marque el camino. El proyecto no podía imponerse sobre el terreno; debía surgir de él. La vegetación existente, y en particular los árboles protegidos dispersos por el sitio, definió no solo aquello que debía preservarse, sino también la manera en que la arquitectura debía tomar forma. Estas reglas se revelan a través de dos sistemas que se superponen. El primero surge de la disposición irregular de los árboles, trazando sutiles ejes diagonales sobre el terreno. El segundo nace de la pendiente natural del sitio, proponiendo un descenso gradual a través del paisaje.
La intersección de ambos sistemas da origen a una estrategia volumétrica en la que la arquitectura se inserta cuidadosamente entre los elementos existentes, respetando tanto los vacíos como los llenos y estableciendo la base sobre la que se organiza el programa arquitectónico.



El proyecto se organiza en torno a tres volúmenes principales, cada uno concebido para responder a un distinto grado de apertura. Un volumen social, más contenido, alberga los espacios comunes interiores, mientras que su contraparte, más permeable, se proyecta hacia el exterior mediante una terraza en diálogo directo con el paisaje. En contraste, un volumen sólido y cerrado concentra las áreas privadas, ofreciendo resguardo e intimidad.
Más que funcionar como elementos aislados, estos volúmenes se articulan a través de una secuencia de patios triangulares que actúan como espacios de transición, mediando entre el interior y el exterior, entre el movimiento y la pausa.
Esta secuencia se refuerza mediante un eje longitudinal que organiza la circulación a lo largo del proyecto.
En lugar de abrirse hacia vistas lejanas, Casa Chacala dirige su mirada hacia el interior. Su interés no está en el horizonte, sino en la inmediatez de su entorno: la topografía del terreno, la densidad de la vegetación y los vacíos que se forman entre los árboles.
La geometría se aleja de la ortogonalidad para adoptar diagonales que convergen y generan momentos de tensión y equilibrio. Estos gestos se sustentan en una clara jerarquía material. Un basamento de tonos neutros ancla los volúmenes al terreno, mientras una cubierta más ligera y cálida se posa sobre ellos, completando la composición con una sensación de equilibrio y ligereza.
Inicio del proyecto: 2024
INICIO DE CONSTRUCCIÓN: 2024
Año de finalización: En construcción
Superficie: 515.64 m2
Equipo de Diseño: Andrés Muñoz, Marisol Flores, Tania Tafolla, Ricardo Tovar, Emmanuel Crisanto, Andrea Flores, Rodrigo Díaz, Jimena Muñoz, Fernanda Cebrián
Equipo de comunicación gráfica: Marisol Flores, Emmanuel Crisanto, David Flores, Fernando Robles
Ingeniería: Ricardo Mondragón



LOS SUEÑOS SE CONSTRUYEN.
NO DISEÑAMOS ESPACIOS. CONSTRUIMOS NARRATIVAS.
CADA PROYECTO NACE DE UNA VISIÓN, SE ESTRUCTURA CON INTENCIÓN, SE RESPALDA CON SOLIDEZ Y SE PROYECTA CON AUTORÍA.
LOS SUEÑOS SE CONSTRUYEN.